Diversidad Sexual

Como señala Escobar (2007), “La diversidad debe entenderse como un hecho de la sexualidad humana y no puede interpretarse como marginalidad, perversidad o anormalidad. Debe reconocerse la diversidad como derecho a la diferencia, a la ambigüedad y a la singularidad de cada ser humano”.

El respeto a la diversidad de identidades debe promoverse en todos los espacios sociales y de convivencia, en el núcleo familiar y en todas las etapas desde la infancia hasta la vejez. Necesitamos marcar el comienzo de una sociedad abierta, tolerante y amigable donde no haya lugar para negar la diversidad humana. Hay que aumentar la diversidad emocional y sexual transversal entre los diferentes ciclos educativos, asignaturas y elementos de la educación formal para lograr la inclusión democrática de todas las identidades existentes y de todos los ámbitos culturales, económicos, políticos y sociales (Peixoto Caldas et al., 2012).

Todos los hombres y mujeres de todas las edades y culturas alrededor del mundo tienen sus propias identidades únicas que nos hacen diferentes y diversos y nos llevan a tener diferentes deseos y preferencias. La diversidad sexual hace referencia a la variedad que se encuentra en las personas en relación a sus deseos afectivos y sexuales. La diversidad y el respeto son valores reconocidos en los últimos años debido a la necesidad de una mejor comprensión de las relaciones entre las personas y los grupos. La pronunciación de la comunidad LGBT también contribuye a este proceso tratando de defender sus derechos sociales y políticos; ganando más oportunidades de participación y beneficios legales como el matrimonio.

Referencias

Escobar, J. (2007). Diversidad sexual y exclusión. Revista Colombiana de Bioética, 2(2), 77–94.

Peixoto Caldas, J., Fonseca, L., & Almerida, S. (2012). Escuela y diversidad sexual. ¿Qué realidad? Educação Em Revista, 28(3), 143–158.

 

 

 

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