Sexualidad y discapacidad

Para (Acosta et al., 2015), la imagen de las personas con discapacidad física es una construcción social fuertemente estereotipada: se las considera débiles, altamente dependientes e incluso dignas de lástima. Ante esto (del Pilar, 2004) menciona que la discapacidad no es un factor que impida realizar prácticas erótico-afectivas. Sin embargo, en una investigación realizada se encontró que la ruptura de los estereotipos sociales se considera un proceso complejo en el que las personas con discapacidad enfrentan barreras, especialmente para acceder a información y servicios de salud sexual y reproductiva.

Cuando la discapacidad es adquirida, todos consideran como problema central el nivel de problemas sexuales; entonces el discapacitado teme no poder funcionar integralmente, lo que le preocupa más que la propia alteración. Por tanto, es necesario crear posibles soluciones de cambio de actitud que mejoren el conocimiento sobre las posibilidades sexuales y descarten mitos y tabúes sobre la sexualidad, seamos discapacitados o no (Vélez, 2006).

La sexualidad de las personas con discapacidad es una realidad, y cualquier diferencia observable en su comportamiento sexual no se debe a la discapacidad en sí sino a otros factores, como la falta de educación, orientación sexual, sobreprotección de la familia, falta de reconocimiento de su necesidad de la intimidad sexual, el contacto limitado con la familia y los trabajadores de la salud, o el tipo de vivienda en la que viven (Palau, 2016).

Las personas con discapacidad tienen el mismo derecho a vivir una sexualidad plena que cualquier otra persona. Para que eso suceda, debe haber un cambio cultural en nuestra sociedad. Los sistemas de salud deben facilitar el acceso oportuno a los servicios, incluidos los relacionados con la salud sexual y reproductiva. Los temas relacionados con la sexualidad de las personas con discapacidad tienden a estar perpetuamente fuera de la mesa, aumentando la ignorancia y los prejuicios contra este y otros grupos. Las personas con discapacidad intelectual experimentan más abusos en esta área que las personas con otras discapacidades. Porque la autocensura en vivir la sexualidad los expone a actitudes conservadoras hacia su sexualidad que elimina o prohíbe la participación en determinadas prácticas o actitudes sexuales.

Referencias

Acosta, M., Costales, Z., Meisozo, N., & Borges, A. (2015). Sexualidad y discapacidad: enfrentando estereotipos desde el documental audiovisual. Revista Cubana de Información En Ciencias de La Salud, 26(3).

del Pilar, M. (2004). Mujeres con discapacidad y su derecho a la sexualidad. Política y Cultura, 22, 147–160.

Palau, S. (2016). Actitudes hacia la sexualidad de las personas con discapacidad.

Vélez, P. (2006). La sexualidad en la discapacidad funcional. Revista Ciencia y Cuidado, 12(3), 156–162.

 

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